TRES CANTOS. UNA CIUDAD PARA LAS PERSONAS

Tres Cantos es una ciudad paradigma en muchos sentidos, fue diseñada y creada sobre el papel, se planificó para que el binomio trabajo-residencia estuviera compensado, las dotaciones, las zonas comerciales, las zonas verdes y las zonas deportivas fueran espacios organizados desde su diseño.

Sin embargo, no podemos olvidar, y en muchas ocasiones se olvida, que la ciudad está diseñada, construida y preparada para atender a las personas. Lo importante son las personas que vivimos en ella, que paseamos por ella, que usamos sus colegios, sus calles y plazas. Por eso, antes de continuar levantando pavimentos, asfaltando carreteras, construyendo edificios, tenemos que pararnos y pensar como podemos hacerlo para mejorar la vida de las personas. Amontonar todos los colegios en una zona donde las familias amontonan sus coches para recoger sus hijos, deprisa y corriendo, no puede ser. Mantener las zonas de ocio al lado de la zona de descanso, no puede ser. Mantener industrias ruidosas y productoras de malos olores al lado de viviendas, no puede ser. Conceder licencias, aunque sean actos reglados, sin que los vecinos puedan opinar sobre las afecciones de tráfico y molestias de la actividad, no puede ser.

Las personas deben estar en el centro de nuestras políticas, de nuestra actividad, conocer sus opiniones, sus necesidades e intentar adaptar las decisiones a las mejores condiciones para todos. Los representantes de los ciudadanos, elegidos por ellos, tienen que traducir esas necesidades y esos deseos, pero no podemos olvidar, en ningún caso, que lo importante son las personas.

Parece que algunos tomas decisiones basado en criterios de eficacia y estética, sin pensar que los usuarios finales, los vecinos, no van a poder disfrutar por no ser practicables y porque lo “bonito”, a veces nos aleja del uso y disfruta de las zonas comunes, a las que se les ponen vallas y obstáculos para evitar ese uso deseado por las personas.
 
Juan Andrés Díaz Guerra

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