EDITORIAL

Tres Cantos se anunciaba en los años ochenta como un municipio ideal para vivir, donde los jóvenes podían crear un hogar y formar una familia, cuarenta años después el gobierno municipal está condenando a los jóvenes a marcharse de la ciudad por su falta de acción en materia de vivienda. Además de engañar y no solucionar el problema de los jóvenes que apostaron por quedarse en las 1000 viviendas, ponen trabas a jóvenes que intentan vivir en Loft en la zona industrial o adaptar locales en los sectores más antiguos, imponen normas absurdas, como prohibir salidas a soportales o a aceras de avenidas principales.
El criterio siempre es ir en contra de los vecinos y sus necesidades. Cuando se llevó a cabo la primera promoción de vivienda joven, se construyeron 100 viviendas en compra a precios asequibles y se prometió un plan ambicioso para que los tricantinos pudieran quedarse en la ciudad, ahora ya sabemos que el plan es que se vayan, que no exista vivienda protegida para esos jóvenes que inician su vida laboral con trabajos precarios y que quieren quedarse en la ciudad.
 
Muchos padres ven angustiados que las malas decisiones del Gobierno les obligana separarse de sus hijos y a un desarraigo no elegido, mientras se escudan en decisiones de los técnicos municipales para impedir que habiten locales o loft que en otros municipios si pueden ocupar. Son un problema y no aportan soluciones como representantes de los ciudadanos.
 
Los tricantinos mientras tanto vemos como se despilfarra nuestro dinero, se ejecutan las obras municipales sin planificación, sectores remodelados que pagamos los vecinos con nuestras contribuciones se levantan a los dos días y no tienen la calidad esperada y contratada. Se cobran las plusvalías a vecinos que han malvendido sus casas y se intenta cobrar impuestos por locales a precios de vivienda, sin permitir estos usos o poniendo trabas burocráticas para poder transformarlos.
 
Mientras tanto se incrementan los gastos en ocio, en conciertos, en actividades prescindibles y no se solucionan los problemas de las personas que reciben asistencia a domicilio, a los que cada semana les cambian de personal y viven acongojadas por si no llega a tiempo, o no se presentan en su casa. Un despropósito que no se proteja a los más vulnerables y empleen nuestros recursos en festejos y diversión. Este no es el Tres Cantos que nos prometieron, estos no son los que pueden ayudarnos a tener un Tres Cantos mejor, con una convivencia en paz y con recursos empleados en el bienestar de la población.
 
Necesitamos que las cosas cambien, vivienda pública para jóvenes y personas con niveles de renta más baja, que puedan quedarse en la ciudad y que no sean explotados por empresas que suben los alquileres para forrarse, haciendo negocio a costa del suelo protegido y las ayudas de las administraciones. Las golferías de los que lo hacen y las inacciones d ellos que lo permiten no deberían quedar sin castigo, tenemos a los jueces y tenemos nuestros votos, juntos cambiamos las prioridades y marcamos el rumbo de nuestra ciudad.
 
Boletin Tricantino  Editorial Febrero
 

Compartir este artículo