Pienso demasiado, ¿Hay alguna forma de frenar los pensamientos?

Para algunas personas es como una maldición, no pueden dejar de pensar y de darle vueltas a un montón de situaciones cotidianas. Se adelantan a lo que pueda pasar  e intentan darle soluciones a cada amenaza que detectan. Cuando están con gente piensan en cómo habrán interpretado lo que han dicho, cuando están solos, piensan en los que van a hacer luego, en la ropa que se pondrán, en el conflicto con el jefe y lo que tendría que decir… La realidad es que es fácil en la sociedad en la que vivimos vivir en el futuro y en el pasado, y poco en el presente. A Edmun Burke, filósofo inglés del siglo XVII se le atribuye la frase: “vivir es construir nuevos recuerdos”. La verdad es que es muy cierto que sin presente no hay pasado, pero nuestro ritmo de vida nos centra quizás en exceso en lo que ya pasó o en lo que prevemos que pasará.
Si pensamos demasiado no es porque sí. Darle vueltas a las cosas favorece que nos movilicemos para conseguir lo que deseamos. El problema es que a menudo deseamos más control del que en realidad necesitamos. Queremos garantías que no siempre son necesarias para afrontar el día a día.
 
Las claves para no pensar demasiado
Potenciar la búsqueda de soluciones
 
Es el primer paso. Buscar opciones, valorar alternativas, elegir las que encajen mejor dentro de nuestras necesidades. Ha de ser una búsqueda en la que se acepte que no hay soluciones perfectas.
 
Pasar a la acción y no quedarse en el pensamiento
 
Una vez se han detallado las soluciones posibles hay que pasar a la acción. Quedarse en el análisis suele llevar a la parálisis, y por supuesto a la ansiedad y la preocupación improductiva.
 
Buscar el apoyo de otras personas
 
Verbalizar los malestares y compartir las decisiones que uno va tomando suele ayudar a pensar menos. Cuando se le ponen palabras a las emociones, cuando se le da un sentido a lo que ha pasado y se contrasta con la opinión de los amigos, ayuda a darle su adecuada importancia.
 
Actividades sanas de desconexión
 
Ir detrás de una pelota, o estar pendiente de hacer una manualidad ayuda a dejar de lado otros temas menos relevantes.
 
Ser capaz de aceptar lo que no se cambia
 
Cuando se lucha por resolver lo que está pendiente pero se es capaz de asumir en algún momento que el coste puede ser menor que el beneficio, nos permite darnos por vencidos de manera sana.
 
Ser capaz de aceptar consecuencias de los errores
 
La inercia a querer hacerlo muy bien a veces se convierte en un problema. Querer conseguir evitar todas las consecuencias negativas hacen que estemos calibrando constantemente lo que hacemos bien o mal.
 
Manejo adecuado de la opinión de los demás
 
Una de las razones por las que se dice la frase “pienso demasiado”, es por la necesidad de saber cómo nos valoran otras personas, si han interpretado mal algo que hemos dicho, si se han sentido bien con el regalo que hemos hecho… La opinión de los demás genera mucho bienestar o malestar en función de que es lo que puedan pensar. Una adecuada gestión de la opinión de los demás moderará la tendencia a pensar demasiado.
 
Fernando Azor

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Fernando Azor - Psicología

Felipe Gallego

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